Gracias 2020

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Como a todo el mundo, a Tatualia Chueca el 2020 le ha pillado de sorpresa. Un año que queremos que pase ya de largo, pero al que, a la vez, tenemos mucho que agradecer. Os lo contamos. 

 

¡31 de diciembre! Último día de un 2020 de escándalo. Hace un año Leticia andaba por Colonia dándole la bienvenida al año nuevo. Tanta emoción tenía que le dió por retransmitir las uvas en directo con nuestro amigo Íñigo como si fuesen Igartiburu y Ramonchu. ¿Que si hay vídeo de eso? Tal vez… 

 

Tamara andaba disfrutando de Nashira en Madrid. ¡Su primera Navidad! Sus primeras luces por doquier, su primer fin de año, sus primeros grandes encuentros en familia… Qué bonitas son las primeras veces, ¿verdad? Aunque, en ocasiones, con el paso de los años se te olviden. Quién nos iba a decir por aquel entonces que terminaríamos el año con un blog y dando las gracias…

Una carta para ti, ahora que que acabas

Mira que a nosotras nos gusta la caña -y no de azúcar, que también- pero a ti no te supera nadie. Nos dejaste un par de meses maravillosos -nada fuera de lo común, pero ahora mismo los vemos así, maravillosos-. Fuiste benévolo en enero y febrero, por lo menos por aquí, y nos susurrabas de lejos, aunque entonces no te entendíamos, “disfrutad ahora”. Lo hicimos, como siempre, ni más ni menos. ¡Ojalá te hubieras explicado mejor!

 

Llegó marzo. ¡Marzo! Y ya sabes lo que dicen, “en marzo, la veleta ni dos horas se está quieta”. Comenzaste, allá por la primera quincena, a hacer de las tuyas convirtiendo estos lares en un sindiós; que aquí nadie sabía ya si ir o venir, si entrar o salir, si poner o quitar, si abrir o cerrar. Nos empezamos a disfrazar apenas terminó el Carnaval, ahora mascarillas, después no, luego sí; que si guantes, que sí más tarde no, que si por si acaso… 

 

La cosa se puso seria, ¿eh? Entraste como un elefante en una cacharrería y arrasaste, nos pillaste sin retaguardia y apenas sin un ataque capaz de hacer un jaque mate rápido y efectivo. Lo que no sabías es que esta partida tenía unos buenos peones. Nos hiciste ponernos a casi todos de acuerdo en algo -y eso no lo consigue cualquiera-. Cada día, a las 8, te hacíamos la guerra, y aunque no fuera en el mismo campo de batalla, que ahí ya estaban otros luchando como fieras, nos servía para recargar las pilas, terminar el día con la moral arriba y comenzar otro con fuerza. ¡Que aquí no nos rendimos!

 

Llegamos a Navidad derrapando, pero derechos. Ahora que te acabas y filtrando por todo lo bueno, te das cuenta que ha sido mucho, así que nosotras te damos las gracias. No pongas caras raras, lo has hecho mal, muy mal; pero gracias a ti entramos en 2021 siendo los mismos, aunque otros. Otros mucho mejores.

 

Gracias por cada reunión online -que solían ser muy a menudo- porque hacía mucho que no veíamos a muchas personas, a muchos amig@s, los que están allá en Berlín o Londres; los que, por nuestra desfachatez diaria o la suya, no habíamos sabido encontrar hueco para vernos. Entonces, ¡nos podíamos juntar todos! Cuánto tiempo había pasado desde que no hacíamos eso…

 

Gracias por esos encuentros en los balcones, porque ahora no tenemos vecinos, tenemos a alguien más a quien cuidar y que nos cuide en la puerta de al lado. Gracias por nutrirnos de amor y cariño por los demás, por hacernos incluso sufrir por el otro, por llenarnos de empatía hacia lo que normalmente no nos importa. Nunca pierdes el tiempo en los demás, y eso, ahora, ya lo sabemos.

 

Gracias por enseñarnos que un abrazo no es solo un gesto, que los besos no deben darse solamente en un saludo. Gracias por explicarnos que los “te quiero” no entienden de normas ni restricciones y que la distancia de seguridad es solamente física. 

 

Gracias por impulsarnos, por hacernos cambiar y querer mejorar. A nosotras nos has dado una gran lección: “no esperes a que ocurra, adelántate”. Manos a la obra nos hemos puesto. ¡Menudo lavado de imagen nos has hecho hacer! Y que orgullosas estamos de cómo termina Tatualia Chueca este 2020, entre otras cosas, gracias a cada una de las personas que ha pasado por aquí, que no nos han dejado solas, que han seguido a las buenas y a las maduras. Gracias por hacernos entender que ell@s también son nuestra familia.

 

Gracias por meternos en esta lavadora de emociones y centrifugarnos a toda potencia porque ahora sabemos que las cuatro mujeres de esta casa no vamos a soltarnos la mano jamás. ¡Mamá, qué alto y claro, escrito o dibujado te decimos que te queremos! Y a ti, pequeña Nashira, cuánto nos queda por caminar juntas…

 

Adiós 2020. Te damos las gracias por todo lo bueno que nos has traído y dado y esperamos que  este 2021 sea tan enriquecedor como tú -que ya sabéis que “la suerte de la fea, la bonita la desea”-. ¡Ah! Y te mandamos un pequeño mensajito…Ahora terminas y, por si no lo sabías, no vas a volver, te pongas como te pongas.

 

Os dejamos frase para esta entrada de año del grandísimo J.R.R Tolkien: “Siempre hay algo bueno en este mundo por lo que vale la pena luchar”

¡FELIZ 2021

 

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